El Diario de la Costa

Salud

Miércoles 11 de enero de 2012

Revelan cifras sobre los trastornos de olfato

Mediante un simple test se analizó el nivel de olfato de 1.223 personas, para establecer la prevalencia de las patologías olfatorias, a menudo consideradas "hermanas menores" de las de la vista o audición.

Entre junio de 2006 y marzo de 2010, la doctora Graciela Soler, médica de Planta del Servicio de Otorrinolaringología (ORL), sector Rinosinusología, a cargo del Área de Olfato y Gusto del Hospital de Clínicas José de San Martín, y Myriam Núñez, doctora en Ciencias Matemáticas por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires se propusieron analizar y estudiar la incidencia en la población de la Ciudad de Buenos Aires de ciertas patologías olfatorias entre las cuales se cuentan la hiposmia –reducción parcial de la posibilidad de percibir olores- y la anosmia, identificada como la imposibilidad total de percibir olores.

Estas alteraciones que parecen tener poca prevalencia en la población general -sobre todo cuando con comparadas con las de la vista o la audición, muchas veces consideradas como "hermanas mayores"- son sin embargo tan importantes que desde la década el 70 hasta nuestros días cada vez son más los investigadores que se interesan en esta temática, desarrollan tests o buscan información.

De hecho, algunos autores observaron que aproximadamente el 16 por ciento de la población sufre hiposmia, mientas el 5 por ciento padece anosmia. También se sabe que las personas de edad avanzada y los ancianos son los más afectados por esta realidad.

Si bien, tal como afirman las autoras en las conclusiones del estudio, "cada vez son más los centros de Estados Unidos, Europa e inclusive Latinoamérica que se interesan en esta temática, en Argentina y más precisamente en la Ciudad de Buenos Aires no existen datos concretos respecto de la población de presenta normosmia -función olfatoria normal o capacidad normal para detectar e identificar olores- y la que padece hiposomia o anosmia".

Por eso se evaluó a 1.223 personas -548 varones y 675 mujeres con una edad de entre 20 y 88 años y una media de 46, 2- que no padecían patología olfatoria evidente con test simple de identificación de olores.

A todos ellos se los evaluó con el test de olfato TOGS 2 (test de olfato Graciela Soler, también docente de la Cátedra de ORL de la Facultad de Medicina de la UBA y miembro fundadora del Grupo de Estudio de Olfato y Gusto (GEOG) de Argentina, FASO), o test simple de identificación de olores.

Esta herramienta consiste en la presentación a los voluntarios de 5 estímulos olorosos conocidos en nuestra zona, aunque con algunas modificaciones técnicas.

Estos odorantes fueron colocados en frascos de vidrio y numerados del 1 al 5. En el frasco número 1 había jabón en polvo; en el número 2 chocolate en barra rallado; en el tercero café molido o de filtro; en el cuarto orégano seco comercializado en envases cerrados al vacío, y en el quinto frasco había un trozo de algodón untado con un ungüento con mentol, alcanfor y aceite de eucalipto.

"Es importante aclarar que para que la identificación de olores sea óptima el aroma presentado debe ser familiar para los sujetos, éstos deben tener una clara asociación entre el olor y su nombre (por eso se utilizan tarjetas con los nombres de los 'estímulos' presentados antes mencionada), y en caso de registrarse dudas hay que ayudar al sujeto", sostuvieron Soler y Núñez, también docente de la Cátedra de Matemática de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

Una vez realizada la prueba, mediante una escala -en la cual entre 5 y 4 respuestas correctas indicaban normosmia, entre 2 y 3 hiposomia y una o ninguna anosmia- se estableció que el 10 por ciento de los voluntarios padecía hiposmia, y el 1,5 por ciento anosmia.

"Además, ahora sabemos que el 12, 2 por ciento de la población de Buenos Aires tiene alteraciones del olfato, y que el 87, 8 por ciento tiene valores normales", asumieron las autoras de la experiencia.

"Estos resultados son importantes -concluyeron- porque se trata de la primera vez que la población de Buenos Aires tiene resultados estadísticos de normosmia, hiposmia y anosmia obtenidos mediante la administración de un test simple de olfato".

Número de matrícula de la especialista consultada:

  • Dra. Graciela Soler: M.N. 69.927

Imágenes

www.eldiariodelacosta.com.ar - Todos los derechos reservados